Comunidad de vecinos

La nula capacidad de nuestros representantes en el Parlamento para llegar a pactos beneficiosos para la nación española es manifiesta y su voluntad de mejorar esa ineptitud perfectamente descriptible. Ni hay materia gris, ni hay voluntad. Rindámonos.

A partir de esa incapacidad, cualquiera podría pensar, a juzgar por la imposibilidad de nuestros políticos para llegar a un mínimo acuerdo, que las diferencias entre izquierda y derecha en España son irreconciliables. Que estamos ante formas de gobernar completamente diferentes, de proyectos incompatibles. Pues bien, dejemos las palabras proyecto, izquierda, centro, derecha, principios, valores e ideas para artes dignos de mejor causa, porque en nuestra Realpolitik de cada día no tienen sentido alguno.

Es comprensible que a todo aquel que se considere de izquierda, progresista, socialdemócrata, socialista, centroizquierda, liberalprogresista o similar –dejo abiertas todas las posibilidades- le produzca urticaria el simple hecho de pensar en pactar cualquier ley con el Partido Popular. Porque en España hemos dejado de analizar los hechos para movernos de forma totalmente emocional. Basta ver cómo enfocan Díaz y Sánchez sus campañas para las primarias: “Susana ilusiona” y “Sí es sí”. Ninguna de las dos alocuciones transmite idea alguna pero suenan bien. Aunque la intención de su proyecto –por llamarlo de alguna manera- esté en el futurible pacto, no en su lema.

Por el contrario, el Partido Popular gestiona el gobierno – que no gobierna- en un sinvivir tratando de agradar a aquellos que nunca lo querrán. Primero, porque no tiene ideas propias ni proyecto digno de tal nombre –entendiendo como proyecto la intención de llevar España a algún sitio- y en segundo lugar, porque es un partido acomplejado por su origen de centro derecha. Hasta tal punto se avergüenza de sus orígenes que no tiene problema en pasarse de frenada con tal de conseguir la aceptación de la progresía estúpida y vacía que rige y dicta el pensamiento actual. Véase a la Sra. Cifuentes en la Comunidad de Madrid aplicando la dictadura de la ideología de género o a los populares baleares liderados por un pseudonacionalista de quiero y no puedo.

En los cinco meses de legislatura que llevamos como podemos todos los españoles, obligados como dicen estar los partidos al diálogo, es llamativo lo poco que se han entendido. Cada uno ha estado a sus problemas internos –que en el caso de Podemos y el PSOE no han sido pequeños, este segundo sin resolver– y, a la vez, mirando de reojo a la galería para salir guapos en la foto – Ciudadanos se ha reconvertido en liberalprogresita– por si Rajoy decide convocar elecciones en cualquier momento y los pilla de aquella manera.

Por fin, nos anuncian a bombo y platillo que Ciudadanos ha dicho sí a los presupuestos como un tremendo logro y haciendo un considerable esfuerzo en aras del maltraído sentido de Estado. ¡Faltaría más señores de Ciudadanos que no aprobaran ustedes unos presupuestos ramplones y de tránsito! Pero, por favor, no nos vendan como éxito unos presupuestos que, si nada se tuerce, se aprobarán para el verano y tendrán una vigencia fugaz, tiempo en el que ya debieran estar trabajando para los del dos mil dieciocho.

Probablemente, un presidente de cualquier comunidad de vecinos que se precie tenga un sentido más largoplacista de su cargo que los políticos españoles; cuyo único interés es que los renueven en el cargo, ya no por cuatro años, sino por seis meses más antes de que el presidente de escalera, Don Mariano, convoque Junta General Extraordinaria a modo de elecciones generales.

Y así se va desdibujando España, una gran nación gestionada –que no gobernada- como una comunidad de vecinos venida a menos, por una junta de segunda que sólo busca la renovación en el cargo por un año más.

 Publicado el 5 de abril de 2017 en @XYZdiario

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/comunidad-de-vecinos/

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Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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