Sobre la Constitución del 78. Texto de Carmen Álvarez

“Los padres de la Constitución del 78 cometieron un error que estamos pagando muy caro y del que aún no conocemos su auténtico alcance: el Estado de las autonomías”

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Un Estado que no se defiende está destinado a desaparecer. Y se han hecho demasiadas cosas mal como para salir ilesos de la situación en la que se encuentra España.

Quizá retrotraernos un poco en el tiempo nos ayude a diagnosticar mejor el problema y, si hubiera algún remedio en el punto en el que nos encontramos, enmendar errores. Soy pesimista al respecto la verdad. En varias ocasiones he comentado que el gobierno ha abdicado de sus funciones de defender el Estado. Y me reafirmo. Somos muchos los que hemos denunciado en estos años el peligro de la venta de España, en cómodos plazos de cuatro años de legislatura, a cargo del Partido Popular y el PSOE a favor de los partidos nacionalistas, vasco y catalán. La visión cortoplacista de las principales formaciones ha fortalecido enormemente y de forma irrevocable a los separatistas en sus respectivas regiones, dejándoles tiempo, dinero y competencias para fabricar su pequeña nación milenaria a medida.

Pero el problema no procede de estos pactos por la gobernabilidad. Estos pactos han sido consecuencia de fatales equivocaciones anteriores. Los padres de la Constitución del 78 cometieron un error que estamos pagando muy caro y del que aún no conocemos su auténtico alcance: el Estado de las autonomías. En su afán por contentar a los nacionalistas -cosa imposible que suceda jamás- los constituyentes cayeron en una trampa en forma de tela de araña que los separatistas han ido tejiendo de tal forma que es imposible desenmarañar a estas alturas. La descentralización total del Estado que a nivel de gestión puede ser positiva siempre hasta cierta medida, ha dejado al Estado indefenso ante sus enemigos. Y digo enemigos porque si alguna vez engañaron a alguno ahora ya se han quitado la careta totalmente: su única misión es destruir el Estado español. No tienen pudor alguno en decirlo. ¿Recuerdan la época de ZP cuando la gente se reía de los que decíamos que España se rompía? Pues bien, ahora creo que la risa floja se le habrá quitado a más de uno. Otros siguen mirando para otro lado, y el propio expresidente Zapatero, artífice final del desastre pretende erigirse ahora en defensor de la unidad de España. Cosas veredes.

En el momento en el que nos encontramos, nos resulta un error de ingenuidad incomprensible pensar que los nacionalistas podrían quedar satisfechos con administrar y legislar sus regiones. Pues bien, el resultado del experimento ha sido exactamente el contrario: a pesar de ser España uno de los países más descentralizados de Europa, el nacionalismo ha retrocedido ochenta años para encontrarse en un punto similar al de 1934. Cataluña se encuentra ante una inminente declaración unilateral de independencia.

No obstante, existe otro problema que deriva de la Constitución del 78 y que, unido al anterior, ha puesto en bandeja de plata a los separatistas la conformación de una masa popular que sirve de excusa y soporte para sus locas propuestas. Es el mismo hecho de que estos partidos -cuyo objeto es terminar con la norma fundamental que los legitimó- puedan presentarse a las elecciones y ocupar las instituciones en cualquier nivel de la estructura del Estado. Cosa que han aprovechado bien. Aunque la mayor vergüenza, el mayor horror se produce cuando el brazo político de ETA, BILDU, entra en las instituciones y accede al control de nuestros datos, nuestro dinero y las fuerzas de seguridad en muchos casos, humilla a las víctimas del terrorismo y, con ello, a todos los españoles. Quizá el golpe definitivo al Estado.

No sé cómo el gobierno central va a resolver la situación endiablada en la que nos encontramos. Pero cualquier solución que no pase porque el Estado recupere las competencias cedidas en estos años, será pan para hoy y hambre para mañana. A esto hay que añadir un PSOE que hace juegos malabares con algo tan extraño como la plurinacionalidad -alimentando al monstruo- dirigido por un ignorante peligroso dispuesto a alcanzar el poder a cualquier precio y cuya solución es reformar la Constitución en la dirección exactamente opuesta a la solución.

Autor: carmenalvarezvela

Inconformista por naturaleza. No me resigno a casi nada a no ser que sea irremediable. Defiendo la libertad y la unidad de España. "El peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada", Emmanuel M. Alcocer. Estudié Derecho y me gano la vida haciendo números.

2 comentarios en “Sobre la Constitución del 78. Texto de Carmen Álvarez”

  1. Los anti-españoles verdaderos son los sectarios fanaticos, sin importar ideología, que votan una y otra vez a sabiendas a partidos que no cumplen su programa, que mienten-engañan, corruptos, .. etc

    Las personas que siempre votan y defienden sin importarles para nada lo que hagan los sujetos-partidos a quienes les dieron el voto, sin importarle si mienten-engañan o no, si cumplen su programa o no, si tienen corruptos o no, .. etc .. nada mas votan para que no gane el otro ..
    solo son unos sectarios aborregados aplaudidores totalitarios.

    El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimido (Simone de Beauvoir)

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