Diáspora vasca VII. El nacionalismo en las grandes ciudades. Texto de Eugenio Narbaiza @eugenionarbaiza

La vida en las ciudades del País Vasco va a ser el tema principal de nuestro VII capítulo de La Diáspora Vasca, partiendo de la descripción de cuál era el ambiente de cada una de las tres capitales de provincia de este territorio autónomo. No podemos olvidar que aunque las tres provincias o “territorios históricos” son una sola región, cada provincia tiene unas características muy diferenciadas una de otra, que hacen de estas tierras vascas, una zona de gran diversidad cultural, geográfica y sociológica.

Comenzando por la cuna del nacionalismo vasco, Bilbao, puesto que fue Vizcaya con el nacimiento del Bizkaitarrismo, el eje de ese concepto ideológico que perdura desde hace más de un siglo y cuyo creador fue Sabino Arana. Se puede decir que ha sido y es la capital económica de los tres territorios y en donde la burguesía vasca tenía su sede, fundamentalmente en El Centro de la ciudad y en localidades de la margen derecha como Las Arenas, Guecho, barrios como Neguri o Laukiniz. También hay que tener en cuenta toda la margen izquierda de la ría del Nervión, en donde a partir de finales de los años cincuenta se produjo una gran afluencia de emigración desde distintas provincias españolas, para trabajar en el emporium industrial vasco de la siderurgia y de la industria pesada, Altos Hornos de Vizcaya, aunque también tenía su importancia la industria naval, radicada en Sestao y que feneció a partir de la reconversión industrial de los años 80.

Centrándonos en Bilbao, se puede decir que es una ciudad bastante contradictoria puesto que, a pesar de ser la cuna del nacionalismo, su potencial económico la hacía muy sofisticada, teniendo en cuenta que su burguesía estudiaba en Madrid o Inglaterra y que elementos como el vascuence, eran bastante despreciados hasta el inicio de la etapa democrática. Quien esto escribe, que pasa del medio siglo de edad y que habla el vasco desde la cuna, recuerdo como siendo un crío, cuando paseaba por las calles de Bilbao con mi padre, ambos guipuzcoanos, a veces nos reñían alguno de nuestros conocidos cuando de manera natural, utilizábamos entre nosotros el vascuence como idioma de comunicación y se nos lanzaba frases como: “¿queréis hablar en castellano y dejar de hacer el cashero”? Eso sí, alguno de estos conocidos, años después se lamentaban por no hablar vasco y usaban como argumento central de su ignorancia en el habla, la típica y tópica frase de “Franco perseguía el vasco”.Yo a mis casi 55 años, puedo asegurar que jamás nadie me ha impedido hablarlo ni en el País Vasco, ni en el resto de España.

Sí puedo decir que a partir de finales de los 70, el nacionalismo vasco se hizo dueño de la situación, apropiándose de la cultura, tradición, deporte y lengua. Hizo de todo ello un modo de expandir su ideología de una manera impositiva, hasta el punto que utilizaban su fuerza política y económica proveniente de las instituciones para dominar, por ejemplo, los centros regionales de los emigrantes que provenían de otras Comunidades Autónomas y que, ante el ambiente existente, terminaban siendo fagocitados por el nacionalismo, para ser iguales a los demás y sentirse integrados como otro vasco más y así poder decir esa frase tan manida de “YO SOY DE BILBAO”, con un acento andaluz de Córdoba, Cádiz o de Badajoz.

Durante la etapa de plomo de la banda asesina Eta, Bilbao se convirtió en el altavoz de todas las protestas del nacionalismo vasco y también del radicalismo, llegando a ser casi rutina que cada viernes a la tarde a partir de las 7 como si de un deporte se tratara, grupos de chavales montaran follones entre la Gran Vía y la Calle Navarra de Bilbao, acabando la juerga semanal con la quema de un autobús urbano de la ciudad.

Yendo de Bilbao a Vitoria, la menos vasca de las tres capitales, en donde nunca se ha hablado vasco hasta que se convirtiera en la capital administrativa de la comunidad. El desembarco y creación del gobierno vasco la transformó por completo, su población se ha configurado con gente llegada de Navarra, La Rioja y Burgos, como eje fundamental de la emigración y ha sido de las tres ciudades, la que menos impacto del nacionalismo ha tenido históricamente.Esto que digo, lo avala el hecho de que mi padre por ejemplo, que nació en 1934 y que siendo guipuzcoano apenas hablaba el castellano, acudió a estudiar a un colegio vitoriano muy cerca de la sede de la presidencia del gobierno vasco, para proseguir posteriormente sus estudios de Intendente Mercantil en Bilbao.Vitoria y Alava en general, era la zona con menor influencia nacionalista y todavía hoy en día esta ideología no es mayoritaria en Álava, en donde el PP y el PSOE, se han alternado en el gobierno tanto de la diputación foral como del ayuntamiento de la capital.

San Sebastián a lo largo del tiempo ya es otra cosa, siendo la quinta esencia del nacionalismo vasco por ser la ciudad más importante de las tres, desde el punto de vista de imagen turística y por ser de todas ellas, quien más importancia daba a la cultura, a la tradición y a todos aquellos elementos que pueden ser utilizados por el nacionalismo como bagaje ideológico, desde las traineras de la Concha, hasta la gastronomía, pasando por el festival de cine para llevar a Cabo determinadas reivindicaciones propias de su ideología.

Si hay un elemento destacado de esta capital y que puede resultar extraño, pero que fue real y con gran importancia hasta el momento en el que la banda terrorista Eta hizo desaparecer del mapa político de la ciudad al líder de la derecha española vasca Gregorio Ordoñez.Durante más de una década, este joven político donostiarra revolucionó la política de la ciudad y de la comunidad autónoma, por su lenguaje claro antinacionalista, su valentía y su falta de miedo hacia el radicalismo abertzale, que lo llevaron a él y a su partido, el PP, a ser la primera fuerza política de la ciudad, justo en el momento de su asesinato en enero de 1995, a escasos meses de unas elecciones municipales que le podrían haber convertido en el primer alcalde no nacionalista de la Bella Easo.

Quedan elementos de estas tres ciudades vascos por descubrir y cosas por contar, pero las iremos viendo en los próximos capítulos de Diáspora Vasca.

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Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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