Diáspora vasca X. La Iglesia vasca en la Guerra Civil. Por Eugenio Narbaiza @eugenionarbaiza

Si la Guerra Civil resultó fratricida y dolorosa en toda España, en el caso del País Vasco esta situación se evidenció todavía más, teniendo en cuenta que ambos bandos de la contienda tenían una característica común: los dos eran católicos, pero además marcados por un fuerte componente ideológico en el plano político. En este sentido, hay que recordar tal y como comentábamos en capítulos anteriores de Diáspora Vasca, que mientras unos defendían con ardor el planteamiento de “Dios y Fueros”, otros defendían el planteamiento antinacionalista de “Dios, Patria, Fueros y Rey”.

Centrándonos en el papel de la Iglesia vasca durante la contienda en su mayor parte cercana al nacionalismo, no se puede olvidar que meses antes del inicio de la guerra, el gobierno vasco presidido por José Antonio Aguirre intentó, aunque con resultado infructuoso, que el Vaticano modificara el ámbito de jurisdicción territorial de las diócesis vascas intentando anexionarlas a Navarra, para ir configurando lo que de una manera u otra pretendía el nacionalismo, una unificación territorial, política y eclesiástica de los territorios de influencia vascófona, al mismo tiempo que la república le concedía el Estatuto de Autonomía. En estas negociaciones, el nacionalismo pretendía fusionar las tres provincias vascas y Navarra en una sola diócesis eclesial y que, en los cultos, se pudiera utilizar el vasco como lengua común, lo que no sucedería hasta la aprobación del Concilio Vaticano II, en donde la legua vasca empezó a ser utilizada en las actividades religiosas y en los actos religiosos.

Durante la contienda, miembros de la Iglesia Vasca, de claro sentir nacionalista, pertenecientes a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, que creyendo representar el sentir de su población, participaron activamente en la creación de batallones de Gudaris (soldado vasco) que lucharon hasta el momento en el que cayeron derrotados y se firmara el conocido como Pacto de Santoña, en donde las tropas nacionalistas plantearon su rendición a las tropas italianas participantes en la contienda.

Cabe destacar que durante el tiempo que la guerra civil estuvo vigente en el País Vasco, no se produjo una persecución religiosa, las iglesias permanecieron abiertas en un principio al culto y tampoco se produjo ninguna quema de templos, lo que si venía sucediendo en el resto del territorio español.

Precisamente esta circunstancia de protección de templos, culto y de la religión católica, fue el detonante para que, durante un cierto tiempo, el Vaticano no reconociera la actuación del bando nacional como “Cruzada”, lo que posteriormente si fuera reconocido con la llegada de un nuevo Papa.

Quizás, el aspecto más importante y protagonista de la Iglesia Vasca vendría años después de la finalización de la guerra civil, en donde el clero vasco, tuvo un papel protagonista vital en la concepción nacionalista del País Vasco, puesto que incluso durante la época franquista, se convirtió en algo parecido a una correa de trasmisión ideológica de fundamentos nacionalistas, a través de los cuales, propagaron esta ideología e incluso tuvieron un papel fundamental en la creación de organizaciones como Eta, que si bien surgieron de formaciones políticas, se sustentaron en jóvenes vascos que pasaron por los seminarios y órdenes religiosas.

Pero Eta es y fue una circunstancia maldita y un caso aparte en la historia de la Iglesia Vasca, que todavía no se ha clarificado en su totalidad ni se ha analizado con serenidad sus consecuencias, porque todavía las heridas están abiertas y muy vivas, con un daño que será imposible de olvidar a lo largo de mucho tiempo. Esto hace que Eta, su fundación, su relación con la Iglesia Vasca, merezca un capítulo aparte y en profundidad que abordaremos en la próxima entrega de Diáspora Vasca.

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Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

1 comentario en “Diáspora vasca X. La Iglesia vasca en la Guerra Civil. Por Eugenio Narbaiza @eugenionarbaiza”

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