Hay que estar unidos. Por Emmanuel M. Alcocer @Filomat_

“Hay que decirles mil cosas a los nacionalistas, no a «los catalanes», y hay que decirle al Gobierno que actúe, que acabe con estas lacras y a todos los no nacionalistas que no están solos. Pero si algo no hay que decirles es que sí, que son diferentes, que se vayan o que estamos hartos de ellos. Hay que estar unidos”.

Hay un mal que aqueja a los muy patriotas, a los patriotas carboneros, y es caer en el maniqueísmo. Es, en definitiva, hacerle el juego al enemigo. Muchos de los que salen en defensa de España, de su historia y de su Idea –así, con mayúscula– tienden a estar presos de las mismas manías confusas y oscuras que sus contrarios. Ya se sabe, contraria sunt circa eadem.

Los nacionalistas, esos expertos en la sinécdoque, identifican el ser catalán (o vasco, o gallego, o lo que sea) con ser nacionalista. Hablan en nombre del pueblo de Cataluña (o de Euskadi, o Galiza o donde se tercie), sea lo que sea eso. El que no es nacionalista no es catalán, como bien dijo Carmen Forcadell, la actual presidenta del Parlamento catalán en su día. Así, con este segregacionismo nada propio de posturas de izquierda y sí de derecha –pocas cosas más derechistas y rancias que el nacionalismo–, los nacionalistas, como si de podemitas se trataran, van «haciendo pueblo» y van haciendo país. Van dividiendo familias, van dividiendo sociedades y rompiendo una nación centenaria.

Pues bien, muchos de los defensores de esa centenaria nación, quiero pensar que sin saberlo, caen en ese mismo falso discurso. Caen en la división entre catalanes y españoles, como si los nacionalistas fueran todos los catalanes y como si los mismos nacionalistas, por muy nacionalistas que se digan y no se sientan españoles, dejaran de ser españoles. Se podrán decir y sentir lo que quieran, pero no por ello anulan su realidad de españoles.

Esos patriotas, digo, tienden a la generalización, caen en el engaño nacionalista de hablar de Cataluña y España, ¿pero qué es eso? ¿Es que Cataluña no es tan España como Extremadura, Galicia, Asturias o Murcia? Con estos juegos lingüísticos, que no es sólo cuestión de lenguaje sino de conceptos, esto es, de realidades, los nacionalistas van metiendo la patita y sacando provecho. Van creando en el resto de españoles hartazgo y la ilusión de que sí, que son diferentes, cuando no lo son en modo alguno. Y lo peor que podemos hacer el resto de españoles –y digo el resto, no los españoles– es caer en su trampa. Lo peor que podemos hacer es decir: ¡pues que se vayan! Lo peor que podemos hacer es despreciarlos y montar absurdos boicots a productos catalanes porque, en cuanto catalanes, son productos españoles. Lo peor que podemos hacer es ser tan estúpidos de darles la razón a los nacionalistas. No hay que darles lo que quieren, no hay que permitir que nos dividan.

Hay que juzgarlos y que reciban las penas que merecen. Hay que ilegalizar los partidos secesionistas, pues por muy demócratas que se digan, una nación, y la democracia que esa nación sustenta, no puede permitir que haya grupos parlamentarios cuya finalidad sea su destrucción. Hay que decirles que saltándose la ley no van a ningún sitio, hay que decirles que no nos van a robar lo que es de todos, hay que decirles que no tienen razón ninguna y que basta de victimismo, hay que señalarles sus contradicciones y sus falsedades, hay que decirles que dejen de hablar en nombre de los catalanes, hay que decirles que dejen de adoctrinar y manipular generación tras generación, hay que decirles que de nación superior y oprimida nada –que, por otra parte, no sé qué superioridad es esa si llevan, supuestamente, siglos oprimidos–, hay que impedirles que levanten muros lingüísticos con los que van rompiendo de facto el país –pues, de nuevo, no es cuestión de lenguajes sino de realidades–, hay que decirles que no van a tener lo que buscan, que sólo escavan más y más su perdición, que no nos creemos sus mentiras, que los que mueven todo esto son sólo una panda de burgueses que llevan décadas y décadas tan sólo buscando su propio interés e intentando manipular a todo el resto para ello. Hay que decirles mil cosas a los nacionalistas, no a «los catalanes», y hay que decirle al Gobierno que actúe, que acabe con estas lacras y a todos los no nacionalistas que no están solos. Pero si algo no hay que decirles es que sí, que son diferentes, que se vayan o que estamos hartos de ellos. Hay que estar unidos.

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Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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