Así no, Sr. Cameron. Por Ricardo Sada @ricardo_sada

“Que la realidad no le estropee un buen titular, querido Cameron”.

Heinrich Schliemann tuvo una intuición y encontró Troya. Inmensamente rico, tenía los medios y una vasta cultura para saber que estaba en lo cierto.

Cameron busca la Atlántida, pero se rodea de un equipo que no sigue la metodología histórica, tal vez porque la desconocen. Y así es imposible remedar a Schliemann. Su documental “Atlantis Rising” está creado a mayor gloria suya y de su cómplice Simcha Jacobovici. Y digo bien, porque perpetran un documental que se carga todos los principios científicos de una investigación seria.

Cameron crea una mixtura entre personajes excéntricos (los atlantólogos) y arqueólogos o historiadores, buscando un equilibrio que no llega a cuajar. La credibilidad argumental se pierde cuando el actor principal es S. Jacobovici.

El director nos involucra en su aventura: ¡vamos a ser rigurosos! Y nos lleva a Thera y a Creta. Eso está bien, es un documental de divulgación. En la búsqueda de la mítica Atlántida, tal vez sea el único lugar que concuerde con la legendaria ciudad de Platón. Y no por similitud arquitectónica con los textos del Critias, si no por sucesos que acaeciesen en tiempos remotos, allá por el Heládico medio (2100-1550 a.C.) y que dejaran una impronta tan profunda como para que, mil años más tarde, el imaginario griego lo plasmara en sus mitos.

Ya conocemos el trágico final de Santorini y las consecuencias que acarreó la erupción volcánica de 1630 a. C., para las sociedades griega, minoica, fenicia y egipcia. Que los mitos se trasladan geográficamente con el paso del tiempo y el conocimiento del territorio por los pueblos, también es sabido. Que el estrecho del Helesponto migrara a la zona de Gibraltar, era lógico.

Pero no parece ser así para los muchachos de Cameron. Jacobovici se dedica a navegar por el Mediterráneo occidental en busca de “pruebas” de la existencia real de la Atlántida. Todo lo que huela a megalitismo va al saco: Malta, Gozo, Sicilia, Cerdeña… les parece maravilloso, cada vez que se reúne con uno de los iluminados “atlantólogos”, las conversaciones acaban desbarrando. Sin un mínimo de rigor, pasan de suposiciones (en ocasiones delirantes) a afirmaciones sin sentido.

Un ejemplo, R. Freund (prof. U. Hartford), ante el complejo naurágico sardo de Santa Vittoria, dice: “posiblemente es la primera torre jamás construida”. Y ya está, Jericó lo supera en 4000 años, pero la verdad aquí no interesa. Jacobovici está encantado.

El paseo por España es antológico, de la mano del escritor Giorgeos Díaz-Montexano, se adentra en un mundo mágico. Éste les cuenta que los supervivientes de la Atlántida vivieron aquí (¿ecos de Tartesos?). Lo que resume esta parodia de documental es una escena en la que, realizando una “investigación” submarina (que ya quisiéramos esos medios para nuestras universidades), el arqueólogo marino R. Pedersen, ante unos restos pétreos cubiertos de algas, indica a los presentes, que lo que están mirando, son seguramente, ruedas de molino romanas. El agujero central circular lo atestigua. Los demás, ven en el monitor lo que quieren ver: restos de columnas, es un agujero cuadrado, típico para levantar un fuste. ¡La Atlántida hundida!.

Richard Freund se empeña en buscar espigones prehistóricos por Sancti Petri (Cádiz). Encuentran un ancla y se emocionan. Dice: “en el Atlántico nadie navegó antes del siglo VIII a.C.”, Como si no hubieran existido los fenicios, como si no hubieran llegado 300 años antes a Cádiz y de ahí a Lisboa. Es incapaz de conectar el mundo fenicio con ese mundo onírico que, estos prestidigitadores, estos artistas del cuento, han creado. ¡Claro, no hay conexión posible con el otro lado del espejo!

Que la realidad no le estropee un buen titular, querido Cameron.

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Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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